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Cuña

Desde el punto de vista técnico, una cuña consiste en un doble plano inclinado que puede trasladarse de un lugar a otro (portátil).

De ese modo el funcionamiento de la cuñas responde al mismo principio del plano inclinado. En este caso, al moverse en la dirección de su extremo afilado, la fuerza aplicada sobre la cabeza de la cuña se reparte en dos grandes fuerzas antagonistas en sentido perpendicular a los planos que forman el ángulo agudo.


Por poner un ejemplo, cuando se utiliza un hacha para cortar madera la fuerza aplicada por ésta, se divide en dos fuerzas laterales que causan la separación de la madera. De este modo puede considerarse la cuña como un mecanismo que permite distribuir la fuerza (o energía) en distintas direcciones. Estas fuerzas generadas se aprovechan para separar objetos (objetos cortantes), para generar fricción o mantener la cuña fija a los objetos con los que está en contacto (tope de puerta, tenedor, clavo...)

Para saber más

Podemos encontrar innumerables objetos de uso diario empleados para cortar en los que se emplea la cuña: cuchillos, todo tipo de cuchillas (afeitar, afilalápiz, raspadores...), cortauñas, cortapizzas, cortatuberías, abrelatas, dientes de sierras...

En otros casos se emplean para apretar, sujetar, mantener unidos, o levantar objetos (topes de puerta, punta destornilladores planos, tenedor, clavos, cuñas de seguridad de camiones...) o para separar objetos (formón, cremallera, arado, hacha, cincel, cortafríos, borde de las palas....), o abrirse camino (la proa de los barcos, las cuchillas de los quitanieves...)